El silencio se ha convertido en una de las más Bellas Artes y su importancia no deja de crecer en esta época ruidosa.
En este tiempo dominado por la infame charlatanería de periodistas, políticos, expertos y funcionarios, en esta sociedad que se llama a sí misma de la información y de la comunicación, el arte del silencio es cada vez más necesario, aunque sus efectos sean sutiles.
Además, las obras maestras del silencio, las que callan con mayor elocuencia, esas no requieren comentario y sólo pueden gozarse en silencio.
Tal vez sea esa una de las razones por las que son tan poco conocidas. Y, por lo tanto, tan poco escuchadas.
Excepto en el limbo, donde se calla con muchísima elocuencia.
