Ya sabéis que el lenguaje de los expertos, los políticos y los periodistas es oscurantista. Literalmente ennegrece los ojos. Y nos hace ciegos.
También sabéis que casi todas las imágenes de nuestro tiempo son publicitarias. O bien venden algo, o bien se venden a sí mismas. Imágenes con segundas intenciones, es decir, impuras, interesadas, inválidas como imágenes.
Por eso aquí, en el limbo, necesitamos imágenes detrás de las cuales no haya nada. Imágenes que no quieran explicar, ni adoctrinar, ni conmover, ni enseñar. Imágenes que no trasporten otra cosa que a ellas mismas. Entonces, ellas mismas, las imágenes, serán una enseñanza.
