pajarillos y pajarracos

17 de junio de 2010

Recuerdo cuando murió de hambre el tío Juan. Decía que ni se acordaba de comer, y que no había problema. Pero el problema fue después, que no había plata para el cajón. Y cuando apareció el camión municipal para llevárselo, el tío Juan parecía un pajarillo.

Los de la municipalidad lo miraron con desprecio y murmuraban que ellos enterraban hombres y no pajarillos. Especialmente porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje hasta el crematorio. Y a ellos les pareció una falta de respeto y estaban muy ofendidos. Y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca, el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que les hacía pío-pío en la cabeza.

El tío Juan era así. Le gustaba cantar y no veía que la muerte fuera motivo para no cantar. Entró al horno cantando pío-pío. Salieron sus cenizas y piaron un rato. Y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza.

decencias

10 de junio de 2010

Hay días en que parecen adivinarse, aquí y allá, ciertas huellas dispersas, inciertas y débiles de que alguna vez ha habido, o ha podido haber, o por lo menos ha querido haber, o nos hubiera gustado que hubiera querido haber, un mundo decente, es decir, un mundo en el que no dé demasiada vergüenza vivir.

casas

3 de junio de 2010

La casa es un lugar hecho habitable, el lugar donde los mortales instalan su morada, el lugar impregnado de memoria y de sentido en el que nos sentimos vivir. Incluso, ya lo sabéis, hubo un filósofo célebre que dijo aquello de que “el lenguaje es la casa del ser”, o eso de que “poéticamente habita el hombre en esta tierra”. Pero ahora ya no hay casas, sino alojamientos construidos para el almacenamiento masivo de las poblaciones en lugares controlables. Y el lenguaje mismo, convertido en comunicación, está perdiendo su memoria y su densidad. Y tampoco puede ser ya una casa.

Onettiana

20 de mayo de 2010

Hace muchos años que aprendí el arte de afeitarme al tacto para evitar la opinión del espejo, para acudir al trabajo sin el peso de otra depresión. Y es que mi imagen avanza, desde hace tiempo, separada de mí.

Mientras yo permanezco adolescente, calmo, interesado en lo que importa, bondadoso y humilde por indiferencia y por la asombrosa seguridad de que no hay respuestas, mi cara ha envejecido, se ha puesto amarga y tal vez esté contando historias que no son mías, sino de ella.

Y hay tres cosas que me suceden y que tienen similitud: una borrachera bien graduada, hacer el amor, y ponerme a escribir. Y en las tres persevero porque sí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi dulce condenación.

Y porque es la forma que quieren darle a mi vida tanto el adolescente que no soy, pero en el que permanezco, como el viejo en el que me he convertido, y que me es ajeno.

Casi

13 de mayo de 2010

Ser lento es ser aliado de la pequeñez, de la insignificancia, de la contradicción y de la inutilidad. “Escribir inútilmente, para ejercer lo inútil, para abrazar lo inútil, para hacer de la inutilidad un manantial.” El lento desconfía de los filósofos rápidos, de los escritores grandes y de los poetas emergentes. Le gustan los pensadores rumiantes, los escritores pequeños y los poetas sumergidos.

Pero el “casi” lento, y esto lo saben muy bien los filósofos y paseantes del limbo, suele ser un impostor, porque, dejemos las cosas claras, o se es lento o no se es. Y punto: o estás del lado de la lentitud o de la rapidez. En el limbo, a veces, nos gusta cultivar esta intransigencia festiva y necesaria.

inacción

29 de abril de 2010

Los filósofos del limbo y muchos de sus poetas y paseantes no se preguntan ya por lo que falta, sino por lo que sobra. No por lo que habría que hacer, sino por lo que sería mejor no hacer, no decir, no pensar, no oír, no escuchar. No por lo que necesitamos, sino por lo que –digan lo que digan y lo diga quien lo diga- no nos hace ni puñetera falta. Y desde luego, aquí y ahora –y en eso el acuerdo en el Limbo es casi unánime- de lo que se trata es de ir a menos. Y ya sabéis que la frase preferida de los limbeños –sin distinciones de género, edad o profesión- es “preferiría no hacerlo”.

desassossego

22 de abril de 2010

En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con los que se conquistaba el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad, y la hiperexcitación.

Entre mim e a vida há um vidro tênue. Pois mais nitidamente que eu veja e compreenda a vida, eu não lhe posso tocar.

Y yo, como Diógenes a Alejandro, sólo he pedido a la vida que no me quitase el sol. He tenido deseos, pero se me ha negado la razón de tenerlos. Nunca he tenido el arte de estar vivo activamente. Y he equivocado siempre los gestos en los que nadie se equivoca.

ciudades

15 de abril de 2010

A veces hablamos como si hubiese ciudades-macho y ciudades-hembra. Ciudades viriles, casi siempre administrativas, como Londres, Milán o Bilbao. Y ciudades femeninas, lánguidas, paridoras, seductoras y fundadoras de estirpes como Atenas, Roma, París o esa famélica cincuentona cargada de hijos que es Barcelona. Pero por encima de cualquier otra, la ciudad-mujer por excelencia es Venecia. Cuando era joven subyugaba a todos, y era traicionera. Ahora que es vieja, halaga e instruye. Y es de un cinismo jovial que ya quisieran para sí todas las hembras ajadas y fondonas, pero aún muy atractivas.

Fritz Zorn

8 de abril de 2010

Fritz Zorn jamás conoció otra cosa que lo que manda la ley y las buenas maneras. Pero a diferencia de los que aprovechan semejante educación para convertirse en depredadores, Fritz se hizo una máscara impecable. Y se debatió a muerte con ella. Y aunque el cáncer le mató en 1977, su guerra no ha concluido ni puede concluir. Porque su enemigo es la familia burguesa, la educación burguesa, los valores burgueses y la vida burguesa. Ya sabéis que los luchadores se mueren mucho más que los cobardes. Pero si la pelea es noble, es difícil borrar los signos que dejan sobre la arena. Y en el programa de hoy hemos querido recoger y regalaros algunos de esos signos.

celebración de la mierda

25 de marzo de 2010

En algunas sociedades no occidentales se va a cagar en comunidad. Varios hombres y mujeres, urgidos por el imperativo biológico, se apartan de sus quehaceres y comparten el placer defecatorio. Se unen para dar, para volcar los intestinos en la humeante tierra receptiva. Se van a la mierda juntos. Deberíamos hacer lo mismo. Imagino a ejecutivos de la Diagonal saliendo en grupos de cuatro o cinco y bajándose los pantalones en un jardincillo o junto a un árbol raquítico, atrapado en cemento. Amas de casa, políticos, panaderos, mendigos, cagando juntos, sin distinguir la clase social o grupo de pertenencia. Qué exorcizaríamos así. Qué vínculos renovaríamos.